Una mitad dulce

José Mouriño, de A cantina de Éleu. Foto: Natalia Mejuto

José Mouriño, de A cantina de Éleu. Fotos: Natalia Mejuto

Vivo donde mejor se puede disfrutar de la comida en Galicia… ¡Cada uno tira por lo suyo, está claro! Pero es que ¿habéis venido, por ejemplo, un domingo a Melide? Hay feria, mucho comercio y tiendas particulares, tenemos una zona de vinos larga y variada, un estupendo ambiente y jolgorio por el pueblo, sin olvidar a los cientos de peregrinos que pasan por el Camino de Santiago todos los días del año… Pero a lo que íbamos, que puedes encontrar desde una cerveza bien tirada, al mejor pulpo, pasando por una excelente carne, hasta dar con los postres ideales. Y es que en Missrock, ya lo sabéis y si no os lo digo, ¡tenemos una mitad muy dulce y golosa!... Aunque nos veáis muy saladas. Jajajaja.

Hace un tiempo, me propusieron hacer casacas para personal de la hostelería de mi pueblo... Y pensé ¿¿¿por qué no??? No es lo habitual, ni a lo que me dedico en el día a día, pero me encantan los retos.

En Melide estamos rodeados de reposteros maravillosos y uno de ellos, Alberto, que hace unas cañas que una vez que las pruebas no puedes parar de comerlas, regenta una cafetería - pastelería llamada “Estilo”, muy conocida, precisamente, entre vecinos y foráneos, por las cañas, los hojaldres y los ricos. Lleva abierta desde 1964 y es todo un referente en la zona por su preparación artesana. Él fue el primero en proponerme la idea. Unas semanas más tarde, otro hostelero de aquí, José Mouriño, de A cantina de Éleu, también me habló de ello y entonces sus propuestas se hicieron realidad. Y me puse manos a la masa, digo a la obra, que yo lo de cocinar no lo llevo muy bien y en repostería soy más de embadurnarme al comerla, que al hacerla... Jijiji 😉

Así que, pensando en que me encanta lo dulce y los dulces, pensé en un mensaje para plasmar la idea en la casaca de un repostero. Porque en realidad lo que ellos hacen es muy vistoso, colorido, azucarado y apetecible, sin embargo a sus uniformes o vestimentas les falta un poco de… ¡¿glaseado, quizás?! Jajajaja Así que un tiempo largo después, porque las casacas tardaron un montón en llegar, y sin dejar de lado una calavera, que es como el símbolo oficial de Missrock -puesto que lo lleva nuestro logotipo- y suponiendo que quien va lucir el diseño casi es tan goloso como yo, apareció esta simpática frase que resume la aventura toda.

Porque pensad en la fiesta del melindre… ¿Y en una verbena popular sin rosquillas? ¡Imposible! Ahora imaginad el salón, en la mesa una bandeja de plata llena de almendrados, que brillan sobre el mantel bordado de la abuela… ¿Veis a los comensales peleándose para comerse el último?... ¡Pues claro! Porque con los postres no existe tal vergüenza del gallego… Y es que yo también “Tenía una parte dulce… Pero me la comí”.