Apuesten por los cines de barrio

Por Jorge Aguado

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Cada vez que alguien me habla de un cine de barrio no puedo parar de pensar en esa película italiana, que transporta a otra generación, a otra época. Cinema Paradiso se estrenó allá en 1988 pero sigue emocionando casi 30 años después.

Aún recuerdo los paseos de mi infancia por la Gran Vía de Madrid. Cuando por 500 pesetas podías entrar a ver una sesión a una de sus míticas salas. Con la gentrificación y los nuevos modelos de negocio vi desaparecer salas para ver cómo se convertían en tiendas de ropa y cadenas de comida rápida. El cine, teatro y otras artes, fueron relegados a las afueras, minusvalorados por los impuestos y atacados (como todos) por una crisis en el 2008.

Hace unos meses pude vivir de primera mano la apertura de un nuevo cine, en Santiago de Compostela. Trabajar en él ha sido una experiencia dentro de la cultura. Las preocupaciones de los jefes por poder traer las películas que todos quieren ver, pero con negativas porque las distribuidoras piden oro a cambio de un pase, me impresionaron.

Ver cómo se trabaja en la planificación semanal tratando de llegar a todos los habitantes de este pueblo-ciudad, todos los gustos, no es una tarea fácil. Películas independientes, gallegas, blockbusters, documentales. Pero lo importante de los cines de barrio, es, su esencia. No por ese aspecto de observar que el tiempo se ha quedado parado en sus pasillos, dándole un aire nostálgico, casi místico, sino por la gente que trabaja en él.

Mi parte favorita era sin duda la salida de los espectadores de la sala. Un momento donde compartir impresiones, ideas, observaciones, o muchas veces, dar recomendaciones. Puedo decir que a veces he cerrado el cine media hora más tarde porque me he quedado hablando con alguna persona sobre una película. Y lo mejor, ¡las ideas no caen en saco roto! Al día siguiente se hablaban y debatían. Hacer partícipe al barrio de su cine.

No dejen que eso muera. Que no venga la máquina de demolición para tirar abajo no sólo el edificio, sino su historia, las miles que se viven dentro de las cientos de películas que se ven. ¡Participen! ¡Disfruten! ¡Den sus ideas! Pero por favor, apuesten por su barrio y su gente.